punguita-linda
no (me) lo había dicho antes: tengo una hija. hija gata.
nunca pensé que pudiese decir algo así. ‘qué perversión’, habría dicho. pero es que es así. son cosas de mamíferos (el otro día leí que un cerdo rojo, o algo así, se enamoraba de una antílope blonde -los antílopes más grandes de la familia de antílopes). y ya sabes que los lobos nos adoptan, etc.
a punga -mi gata- le gusta estar conmigo, y con su padre, mi novio. nos ha adoptado. nos mordisquea y lame. le gusta estar cerca. jugamos; al escondite y otros juegos sociales. nos habla. nos tiene total confianza.
la abandonaron en la calle.
ha tenido suerte.

antesdeayer me topé en mitad de una calle con un gatito enano lindo, con legañas y plagado de pulgas, anémico, incapaz de rascarse, caminar, levantar la cabeza. creo que estaba cerca de la agonía. probablemente murió ese mismo día, como a las 2 de la mañana. me alivió. noté a esa hora un tipo de color blanco nebuloso ‘por la parte de dentro de mi retina’ [?], por donde se te representan los colores que no ves porque estén frente a ti. me pareció que era su despedida. cuando lo encontrara esa tarde en la calle me derrumbé de tristeza.

me pregunto si el color blanco tendrá algo que ver con el estado del alma de un ser. será que blanco es realmente reflejo de pureza? es más puro un bebé gato que un gato adulto? conoces gatos que merecen el infierno?