cuando llegué a chile por las calles y en los supermercados sobre todo notaba que chocaba con todo. llegué a pensar seriamente que era porque -con tanta once– había engordado en poco tiempo, y me era nuevo el cálculo del espacio.

me he convencido, de mucho observar, que es el modo caminandis de los chilenos el culpable. no tanto que caminen sin orden. (y no tanto que tengan grandes barrigas en su gran mayoría). se trata de los cambios de sentido. en los supermercados es más llamativo el rasgo. para cambiar de dirección se estacionan largo. tu entras a un pasillo y no puedes avanzar. y en esos momentos no te queda claro si el chileno ha iniciado avance de algún grado o sigue estacionado con intención de agarrar otra lata de sardinas del estante sin mover los pies del sitio. como si no quisieran que una se diese cuenta de si quieren avanzar o no. como si quisieran cogerte por sorpresa. o que tú no los cojas a ellos.