lo que al principio era mito urbano dejó de serlo: la gente se va con el móvil a la tumba. empezó en suráfrica. por el miedo a los hechizos: a despertar bajo tierra y morir asfixiado. en south carolina también es costumbre, y en irlanda. no sólo el miedo a resucitar: hay muchas niñas para quienes el móvil fue su mejor compañero en vida. algunos muertos van provistos de móvil incluso al crematorio. pero esto es peligroso, y los sacerdotes han ido poniendo sus condiciones: se dispensará el teléfono junto a la cripta de las cenizas, pues al principio las explosiones -la batería- asustaban a los asistentes a la ceremonia.

algunos servicios funerarios incluyen baterías extras.

el phone angel [angelfono] es otro uso litúrgico del teléfono. los familiares entierran a unos 30 cm. por encima del ataúd un artilugio compuesto de un teléfono móvil, un pequeño altavoz y una superbatería. cuando se quieren comunicar con el finado hacen una llamada. el teléfono se descuelga automáticamente, abriendo un canal cuyas características va a haber que estudiar.

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