llevo meses intentando comprarme una bici de paseo, pero estoy a punto de tirar la toalla. parece que es especie en extinción. en el chilectra de playa ancha (donde se puede comprar a plazos) me dijeron hace unos meses que para la época del buen tiempo llegaría dicho estilo de bici; que mientras tanto tendría que optar por una mountain bike. esperé, pasó el tiempo, y me dijo el dependiente del chilectra que parecía fíjate que no iban a llegar este año. definitivamente debería comprar una de montaña. y es que -explicome él- china produce bicis muy baratas y las casas con quien chilectra trabaja no negocian con los chinos. decidí buscar en otros sitios. en ninguno de los locales en que entré en valparaíso encontré bicis de paseo. algunos dependientes me decían “de paseo? sí, vea…” y señalaban desganados hacia una hilera de mountain bikes ruedononas. muchos otros me dijeron que la bicis de paseo no las iban a traer nunca más, porque a los chilenos ya no les gustan.

le comentaba frustrá a un vecino que qué lata, porque las mountain bike tienen el manillar muy bajo, tienen un ángulo de giro cerradísimo, el sillín que ni un ají… características no convenientes para quien quiere nomás trasladarse de un lado a otro de la ciudad, o en los alrededores más o menos cercanos a esta, donde no hay mucho bache ni barro, todo lisito y amable. “pues… yo antes tenía bici”, me dice él en tono de confesión. “… era una mountain bike. claro que yo la usaba para hacer deporte, sabes? yo la usaba para hacer deporte” -enfatizó. “trabajaba entonces a 5 kilómetros de aquí, y aprovechaba para hacer deporte”. fijé mi mirada en el nebuloso horizonte marino. recordé que días antes, junto a las obras de un edificio vi a un obrero que se estaba cambiando de tenida, quitándose lo que parecía ropa de faena. como pantera rosa, derrepente lo veo con un pantalón corto pegadito. luego se ajustó una mochila, un casco y unas gafas negras. y debajo de todo… una hermosota mountain bike. se impulsó y acabó, despues de unas cuadras, confundido con cualquier otro urbanita de esta ciudad, que bien podría haber sido nueva york; y él un moderno cosmopolita, que si me pides precisión -en otro baremo-, podría ser hasta de una clase media alta.
empecé a fijarme, y me di cuenta de que muchos porteños vienen y van de trabajar de esta guisa. suerte de nuevo uniforme saneador.
mi sospecha es que este fenómeno estaría relacionado con el síndrome del teléfono-e-palo, que se dice cundía en chile allá por finales de los 90: a veces el pueblo quiere ser confundido con los que son menos pueblo.
a mi me caga la existencia esta tendencia sociológica, pues deberé -si no hay algún imprevisto- apechugar con un vehículo que para mis fines es de lo más inadecuado.

y a propósito: será lumpen sinónimo de flaite?