valparaíso. de repente el conductor del autobús hizo un avance y nos llevó arribísima en el cerro. (el conductor era conductor para la ocasión nomás). yo quería haber bajado mucho antes. allí arriba había ya como medio bosque. yo quería irme, bajar un poco, pero me daba cuenta de que sería la única, así que decidí ir por libre, para no molestar, diciéndoselo antes al conductor, que estaba sentado, como descansando mientras vigilaba al resto. me adentré en una senda como de suelo medio barroso, con árboles, y me siguió brevemente un hombre que se supone que era de mi equipo, no muy convencido. al medio minuto me di cuenta de que para seguir debía prácticamente tirarme entre el barro y las ramas. estaba difícil. no podía ir a ningún lado fácilmente. al despedirme del conductor, este me había apedido mi aporte eocnómico, mostrándome una mano con monedas doradas, y yo no entendía en razón de qué se supone que debía hacer un aporte. por lo dem’s no había pedido llegar allí. pero él presuponía que estábamos juntos esperando lo mismo. (él por cieto tenía los hombres anchos). lo único que sé es que yo estaba abajo, casi en las meanas (el punto más bajo de de avilés, también cerro), y ahora estaba en la punta del cerro, sin yo haberlo planeado.