de santiago a viña hay como 1 hora y media en autobús. ayer hicimos edmundo y yo ese trayecto; después de comer. hora de siesta; calor infernal. nos habíamos levantado temprano, conque al poco de sentarnos -en la tercera hilera de asientos-, oblicuamente al conductor, nos pusimos a cabecear.
en un momento dado, en mitad de mi sueño, vi de pie, orientado hacia nosotros, apoyado en el asiento que estaba al otro lado del pasillo, como quien va de excursión, al señor conductor del autobús. comentaba que estaba ahí parado donde estaba porque estaba más fresquito que en la cabina. esta frase la termino con una risita nerviosa.
yo seguía dormitando.
pensé que qué extraño que edmundo siguiera tan dormido (según me pareció al mirarlo de reojo), pues el conductor hablaba prácticamente pegado a él. miro de nuevo y ya no lo veo.
en otro momento, durante mis cabeceos, veo al conductor entrando en la cabina, y sentándose en el asiento del azafato.

lo siguiente es que edmundo me despierta, y me alerta: el conductor se estaba durmiendo! había que hacer algo. inmediatamente entonces vi que el azafato estaba roncando en un asiento cercano al nuestro, y le di un meneo para contarle que el conductor se estaba durmiendo. el auxiliar salió disparado hacia la cabina, a sentarse al lado del conductor.

estábamos nerviosos. también el tipo de detrás de nosotros. confiábamos en que el azafato ayudase a al conductor a despejarse.

caí en la cuenta entonces de que yo había visto al conductor transitanto por el autobús, come he contado. ¿quién se supone que habría ido conduciendo mientras tanto? no había más que un conductor… no habíamos parado en ningún momento…
¿qué había estaba pasando?

en mitad de mi confusión, grababa los intentos del conductor de no quedarse dormido. la boca se le abría. los ojos se le cerraban.
edmundo y yo sólo sabíamos mirar fijamente su cara reflejada en el retrovisor.
estábamos en la zona de las palmas, que es de pendientes pronunciadas y curvas y precipicios.

con el corazón en un puño logramos llegar sanos y salvos a viña.

creo que el conductor que yo vi en el pasillo era un desdoblamiento del que iba en la cabina, que se acercó a pedir ayuda.

no es un caso de biubicación, creo yo, pues en tal caso los individuos tienen aspecto amarillento [lo experimenté con un amigo, pietro pellegrini: mismo caso al de padre pío. se aparece como plasma. y el testigo está despierto].
el conductor fue fantasma; y a través de mi sueño [un ´sueño lúcido´ es esto? como quiera que se llame, la percepción es la del que está despierto].