ayer logré que hicieran caso al Alharaco por fin.

es un perro que vive en la calle, cerca de mi casa, frente a una pizzería. ahí se quedó pegado. sabe dios por qué, si no le gusta la pizza: no le gusta el pan.

frente al local he estado bañándolo, ayudada por edmundo (y fabiola en otra ocasión) para terminar con su sarna. llamamos a roy, el veterinario (doctor enrique sepúlveda), que lo pinchó (despaarsitó, dessarnó) y nos dio indicaciones de cómo proceder en adelante. además lo hemos estado alimentando (otra vecina al parecer también) y le hemos dado de beber.

finalmente el personal de la pizzería se ha dado cuenta de que les correspondía adoptarlo. el perro los eligió. Alharaco fielmente ha cuidado siempre de que otros perros no se acercasen a las mesas de la terraza a pedir migas. juegacon los repartidores, los camareros. echa sus siestas junto a alguna de las mesas.

digo que me felicito porque estoy segura de que dar cuidados en la calle a un perro sin dueño conciencia al resto. estoy segura. la dueña del local finalmente ha pasado, de prohibir a sus empleados que le dieran agua siquiera, a hacerse cargo de sanar por completo a Alharaco y mantenerlo seriamente. ha sido adoptado, puertas afuera. es menos huérfano.
y ahora se llama pepe, como la pizzería.