Señor, usted en el último año ha enviado artículos a diversas publicaciones chilenas. ¿Cómo ha sido la experiencia?
No toda mi experiencia ha sido negativa, pero sí la mayoría. En algunos casos mi contribución ha sido espontánea, no solicitada; en otros acordada.
De todos mis intentos, dos prendieron: hoy soy colaborador habitual de dos publicaciones, una en papel y otra virtual. Pero la norma es que las publicaciones online adonde envío artículos ni siquiera acusan recibo.

Qué publicaciones?
El Ciudadano, Punto Final, El Siglo, La Nación y The Clinic.

¿Y ninguna acusó recibo?
No. A mí me sorprende y me indigna. Primero has de saber que en los últimos 15 años de mi vida he dirigido, con bastante éxito, varias revistas y he trabajado en periódicos, algunos internacionales. Durante muchos años publiqué en La Epoca y en la Jornada Semanal de México. Y he sido jefe de redacción, así que sé de qué hablo. Para mí no contestar una carta de un colaborador potencial es escandaloso. Yo siempre contesté cartas y siempre recibí a gente que yo no esperaba. Y siempre lo hice porque siempre supe que entre esa gente se encontraban talentos y grandes escritores y periodistas que de otro modo no conocería nunca. Y te debo contar además que entre mis mejores amigos se encuentra gente que conocí de esa manera.

Usted nunca rechazó algún texto?
Muchas veces. Contribucones no solicitadas e incluso solicitadas.

¿A qué atribuye usted que estos jefes de redacción de las publicaciobnes de que me habla no le hayan dado respuesta?
Falta de profesionalismo en primer lugar. Y falta de interés en el feedback. O quizá un rasgo cultural chileno: las dificultades de expresarse claramente. También creo que pertenece a la cultura chilena considerar la publicación como una especie de chollo personal para familia y amigos en que nadie más puede participar; un almacén de manolitos.
A mí no me preocupa ni me duele ni me ofende que me digan que no. Me gustaría que me publicasen pero puedo entender que no lo hagan. No me afecta esto. Me molesta que no me respondan. Por qué se quedan callados? Esto es una cuestión profesional. Si me dicen que no, se lo muestro a otro.

¿Le molesta esta actitud de alguno de estos periódicos en especial?
Sí. Por ejemplo me ha molestado mucho que El Siglo o Punto Final no hayan respondido nunca a un reportaje que les mandé sobre el asesinato del cabo Vera, ocurrido el 11 de septiembre del 2007 dutante las protestas nocturnas de ese día. En ese reportaje yo expongo mis dudas de que el asesino del cabo Vera sea la persona que está siendo acusada por la fiscalía y que será probablemente condenado a cadena perpetua. Yo creo que ese chiquillo es inocente. He entregado muchos antecedentes sobre este tema. Me parece importante que no se condene a un inocente. No entiendo por qué revistas que yo pensaba que entenderían mi punto de vista ni siquiera me responden.

Y no son del duopolio estas publicaciones…
Obviamente yo entiendo que si se lo hubiera mandado a El Mercurio es muy probable que ni siquiera hubieran acusado recibo, pero tratándose de una causa en la que se acusa injustamente a una persona de un crimen de esta naturaleza, pensaba yo -y me equivoqué- que revistas como Punto Final se mostrarían más accesibles.

Y el caso de El Ciudadano… les mandé un artículo de opinión sobre el hecho de que en Chile hay muchas plazas y calles que llevan nombres de criminales, y en ese artículo, que es de opinión, yo protesto contra esta práctica y contra la falta de iniciativa política para cambiar los nombres de estas calles y plazas. Me hubiese gustado a mí que el director de El Ciudadano me dijera: no me interesa su artículo, o no me gusta porque está mal escrito, o no lo voy a publicar porque usted no sabe poner las comas, o no sé quién es usted y no me interesa.
Lo mandé también a otra revista y me dijeron que ellos no publicaban cosas políticas… jajaja. Este artículo no es político. Pero también entiendo su punto de vista. Lo que no entiendo es que te quedes callado.

Pero un momento… esperaría usted de una publicación como El Ciudadano una respuesta como la última que menciona, “no se lo publicamos porque no sé quién es usted y por ello no me interesa su texto”?
Yo estoy seguro de que si yo hubiera mandado ese artículo con mi curriculum probablemente me habrían dado una respuesta. Pero yo no mandé mi currículum a propósito, porque no me interesa que me aprueben algo por mi currículum, sino por el tema. Al director no le interesa el tema porque no conoce al autor… Eso es inaceptable y me aleja de ellos.

Cuénteme su experiencia con The Clinic.
Aún fue más divertido, porque me llamó por teléfono el director, pidiéndome una columna sobre temas policiales; le mandé 2 ejemplos y nunca más supe nada. Le escribí un email preguntándole que si acaso era porque no le habían gustado, pero tampoco me responde hasta el día de hoy.

Qué será?
Muchas veces he pensado Ah es que son chilenos, pero no puedo decir esto porque conozco otros que me han dicho de frente lo que piensan (nota bene, no me he enojado con ellos, sino, al contrario, las relaciones cada vez se hicieron más estrechas). Mi conclusión es que, como en todo el mundo, hay gente huevona y gente menos huevona.

Me quedo, señor, no obstante con su comentario sobre El Ciudadano.